¿Qué pasa al estar?


"El placer del texto no es forzosamente un placer de tipo triunfante, heroico, musculoso. Ninguna necesidad de cimbrearse. Mi placer puede tomar muy bien la forma de una deriva... 
otro nombre de la deriva sería lo Intratable - o incluso la Necedad.
Sin embargo, si se la alcanzara, decir la deriva sería hoy un discurso suicida."
Roland Barthes, El placer del texto.


      Tomó la llave para abrir la puerta de la azotea. Lo primero que notó fue la fuerte brisa golpeando los alambres cargados de ropa puesta a secar. Recogió una blusa y pensó, la zambullida la dejo para otro día. No es que sintió temor o se arrepintió sino que la idea la había abandonado para cuando llegó arriba. Sería cuestión de volverla a pensar, concluyó, una vez estuvo de vuelta y comprobó que la blusa no le pertenecía.
      En el ínterin del tramo de la escalera, del tramo del corredor, pensó que era de mal gusto tirarse porque sí nomás y precisamente ahora que cada uno estaba ocupado en hacer o por hacer algo. Sí, la impresión del golpe, un cuerpo cayendo, el enchastre que obligadamente alguien limpiaría, el grito que sin duda emitiría, la sorpresa de la imprudencia en propios y ajenos. Una retahíla convenciéndose de que hoy no era buen día para pegarse un clavado desde la azotea al patio del edificio contiguo.

      Más o menos en la época en que descubrió que era adicta a las voces, sin imágenes y se contuvo de apagar la radio. También, en esa época, se percató de lo mínimo necesario en el quehacer para que un hogar se mantuviera con la misma cantidad de mugre; solamente, a veces, depreciada por el moho.
      Así cualquiera se crea un mundo paralelo, se aliena o se separa de la realidad. Un poco de imaginación y las cosas pasaban del peor estado al mejor estado posible del momento y de la materia. Así una mancha de humedad podía adquirir la sobredimensión de una impresión abstracta, expresionista, en el mejor de los mundos. Bastaba con sacarle una foto y subirla al blog.
      ¿Por qué el estado general de las cosas variaba entre un punto, extremo, de orden y limpieza y otro punto de desorganización, acumulación y suciedad? ¿Qué llevaba a unos mantener sus cosas pulcras y a dejar acumular polvo con su correspondiente moho a los otros? ¿Quiénes lograban un punto de equilibrio entre ambos estados?
      Quizá el planteo con las cosas tenía replica en las emociones y estados mentales.

Delirio de amor

       En el dolor, amar y morir son lo mismo. Este parangón es cuando la aceptación tiene lugar. Tal como duele amar duele la muerte. La postura frente al fin, la finitud del ser, esta vida única, irrepetible, da sentido a la ansiedad y a la angustia.

       El amor incondicional quizá no es amor sino otra cosa como tolerancia. El amor exige sacrificio, entrega a la tarea, donde me olvido de mí mismo para formar parte del otro. Entrega pagana y sagrada a la vez. Nos hundimos en un piélago oscuro, profundo de donde salimos solidificados, salados, manando agua. Trazamos, con gotas, continuas líneas que inventan un contorno, superficie curva, donde no queremos perdernos en el artefacto. Al sacrificio caemos, el sujeto amante y el sujeto amado, y ascendemos. Caemos en la zozobra del relato buscado ¿para qué? ¿por qué? ¿qué hacer? ¿hasta cuándo? y ascendemos en la afirmación de seres amados.

       La cosa está pero no es. Este pensamiento conocido por el ser antiguo, hoy es necesario distinguirlo, afirmarlo: yo, yo soy; la cosa está, el objeto no-es. La independencia es del objeto, la cosa deriva sin mí. Yo dependo y más vale que dependa de otro ser, sujeto, yo igual tú.
       La tierra, esta nave automática, que sostiene nuestra permanencia, es independiente de nuestra actitud. Mientras, el sentimiento es el vínculo social establecido, creado por y para ser. Y la existencia del ser es la sustancia divina, por eso cuando miro, enamoro y cuando conozco, amo.
       Al ser, escindido, la existencia lo aúna, lo incluye partiendo del dos. El ser es en el intercambio.

       A diferencia de la cosa el acto es volitivo, se cumple en el movimiento del ser, hacer y estar.

       Sin odio, este solo, amor, condena a la existencia, a la fantasía, a la entrega, a morir, al vacío y al deseo. Así construimos el muro del espacio, torre desmoronada. Y la invocación: yo amo, cuaja, invade, fantasea, pulsa, la memoria que lleva y trae del no ser.

       La aceptación interrumpe el delirio del amor idílico que describía un fuera de sí, sin faltas, sin dioses, sin existencia, sin sentido, sin vacío.



He asumido la lectura del libro de un conocido que se presentó a un concurso de cuentos por correo del Espacio Mixtura y ganó en la selección de cuentos.

Marcos Ibarra es un pintor de óleo, tinta, acuarela, buen dibujante y ya premiado en estas vicisitudes de la escritura. Prueba de ello son “Los mutantes” una serie de comics referidos a la cultura, idiosincracia, política en apretada síntesis y juegos de palabras.
En “De las aventuras de Germán Villemel. Experto en fenómenos paranormales” (editora: yauguru) cada relato corto está unido por el mismo personaje y son de finales sin finalizar. De los casos que se le presentan al experto ninguno queda resuelto. Además de esa particular constancia no hay en los relatos algo llamativo en demasía que me entretenga en los primeros tres cuentos. El fraseo corto y accesible se presenta con sencillez contrastando la complejidad de los asuntos que trata, ninguno creíble.
Su autor reconoce que el personaje lo persigue y ante la insistencia él redacta cada aventura lo más fiel posible.
Vuelvo a repetir la resolución de los cuentos quedan en el aire, se consumen en una combustión marrón sin ninguna energía concomitante tal como en el cuarto cuento “En perspectiva”. Donde una crítica a Emiliano Cotelo se desplaza suave a una nada como el soñar despierto.
A la mitad del libro encuentro el ritmo y me alío al experto para visorizar, aún sin tener el Pranascopio, unos finales que se van cerrando en una clase de filosofía tendenciosa. Ahora sí me gusta. Una miga ideológica asoma.
“...En mi Pranascopio, la luz violeta que indica la presencia de una energía de carácter divino o sobrehumano, se encendió inmediatamente. Nunca pensé que esa luz se habría de encender alguna vez y nadie lo pensó jamás; su inclusión ... era solamente para representar un estado posible de lo imposible, casi como una broma de buen gusto entre los expertos en fenómenos paranormales...” pág.46
Hay que tener en cuenta que Marcos pertenece a la siguiente generación de los desaparecidos así que la sola mención de un grupo “Encontrados a sí mismos” resalta la condición necesaria de lo posible en lo imposible. (pág. 47)
Ahora prosigo la lectura más a gusto.



Nado Vacío


Un momento en - a - de la literatura.

          Busco al sol alejándome de las nubes. De la nebulosa de Magallanes y de la propiedad de la ilusión.
          Busco al sol y cuando oigo su voz sé que está lejos ¿Y de dónde el sol canta? Adonde Jules Supervielle escribe "un buey de la China...

vuela... cruzando día y noche
el ave que sin ruido
da vuelta al planeta
y que jamás lo toca
y que jamás se para."

          Pero alguien sabe que además trina planeando sobre ella y sobre mí.

          Quise llenarme aspirando hasta la última niebla y así producir el vacío. Pero hay vacíos imposibles de llenar y hay llenos imposibles de vaciar y hay algo que acompaña de donde me transformo y nado.

          Mientras las fotos repaso
          con entrecejo entre duelo y recuerdo
          mientras releo incrédula
          cada palabra, cada frase la recuerda

          Mientras voceo a dos
          una imagen en serie
          una serie de fotos
          adonde el pasado, a veces, duele

          y el presente retiene
          a través de auriculares
          ¿cómo vienes? ¿cómo vienes?
          te lloro, te esnifo

          Entonces sobre nado
          para recibo Dama convertida
          en resonancia parlante
          reproduce y dice.

          ¿Y cómo me atrevo a leerte en voz queda, pausadamente y usarte como espejo enamorada? ¿Tú te atrevías a descalzarte y recorrer las veredas de Montevideo, decir palabras, tocar tanzas? Para pescar almas o para hallar un PORTAL. En Tres Cruces hay pero a quién importa. Lo he descubierto junto al palo mayor, la cruz acompañada por el Polaco. Junto a la bandera desplegada podría remontar vuelo. Así quizá ignorar el duelo, pasar encima de Rivera y salir de vuelta al ruedo. Hay señora no sólo se vive de duelo.
          En épocas descreídas del desmoronamiento alcanzaría con prestarse a la ilusión. Veo a Luis A. de Herrera andar decidido hacia el mascarón de proa y levantar vuelo en la nave Montevideo, poderosa en papeletas, remontar verdes y llegar a la réplica donde cielo y agua.
          Donde ama y anda, grandiosa, grácil, Lázaro, te presentas ahí donde te releo y me leo convirtiendo Montevideo en nave Magallánica. Hace un rato despegó y Amanda capitaneándola junto a Bolívar, el capitán Nemo, Leonardo Da Vinci y La Dama de Elche.

          En tu mitovulsión de ondas trasmitidas
          al comienzo nado deforme porque
          haz la tuya transformo ingenua
          en atrevido che vuoi?


vejez
Sentir con todo
la idiotez
desdentada
de esta mañana
al mediodía
pero igual sintiendo
como a la noche
acabada
terminada
finalizada

Un enamoramiento
fugaz
porque no puede
durar lo que nunca principio
tuvo medio, ni más aún
finalizó

Ahora la  piedra
caliza
me recuerda
con la rima
granizo no
viene al poema
porque es muy
fugaz

Y yo quiero
permanecer
en esta cuenta
inacabada
acentada
arrimada
a una vereda gris
de cimientos aunque
negada por vaguez

Amontonamiento

De cuidado

Dicen los que saben:
Son poetas, poetas
Poetas a su manera
Mueren a montones
La locura es general

Dicen que soltarse
Atrae a la verdad
Pero la que espera
No querrá guardar

Había una vez
Escuche escuche
Una se lo dice
Sin ritmo sin ritmo sin timo

No existe la mano de dios
Pero sí la mirada
Lo que vale acompaña
Tú mira, tú mira, tú mira
Y dispara fuerte con tu voz


Estado crítico de la materia. Reducción, fusión.

El empuje es la vida.

         ¿Lo virtual qué clase de materia es? La sustancia virtual que pasa por la imagen, la palabra, el intercambio, la conexión, el pasaje ¿qué clase de objeto componen?
         ¿Si no sé, qué soy, quién soy, qué asumo, cuándo soy? Si me clasifico por género, ideología, formación, edad. Si me paro en dos o en cuatro patas, soy columna o soy mesa La columna y la mesa son objetos autosostenibles, se sostienen a sí mismos. También sostienen a diferentes niveles (alturas) o pueden quedar como objetos ornamentales.
         Algo que no siempre cumplen y tampoco es una función implícita, es dar lugar al sostén, sostenido asiento a las posaderas, si el objeto nos (no) es sagrado. Si la columna culmina a ras del suelo alguien podría elegir pararse o sentarse sobre un claro dintel, mirando a la mañana.
         Y si a la mesa la vuelca un contorsionista usará de columnas a las patas para elevarse, elevarse de cabeza a los pies, tornearse, salto y volver a quedar parado, salirse, tomar la mesa, volverla y parapetarse con ella, buscando el equilibrio.
Contorsionista. Interesante palabra.
          Volcar. Usar. Elevar. Tornear. Saltar. Volver. Quedar. Parar. Salir. Tomar. Parapetar. Buscar. Equilibrar. Contornear. Catorce verbos, qué lindo número, en una frase no sería un poco como demasiado ¿tanta acción qué quiere mostrar?


Un mecanismo funcionando, tic tac, tic tac, tic tac.

                Parece que por hay no hallaría a el ser.

        La vida empuja mecánicamente, haz, haz, vuelve a hacer, do it, hazlo ¿En la repetición está el ser? ¿Surgiría el ser al instante como erupción volcánica y/o solar? ¿Y por ello no nos permitimos la exposición constante?
         ¿Qué es lo obsceno de la prohibición? No se toca. Te lo muestro pero no se toca. ¿Lo obsceno está en la mostración? ¿La incitación es obscena? ¿O qué es sino: inspiración, empuje, materia prima, mandato, andate a la mierda? ¿Cómo se escribe la palabra obsceno? No está ni en el objeto, ni en la imagen del objeto ni en la palabra que lo nombra, estaría en la idea que provoca.
          ¿Es una idea o una afección? ¿La idea de obscenidad es un síntoma, una emoción, una ilusión, una fantasía, una asociación para delinquir?
         El umbral diferente en cada persona para apreciar lo que percibe como obsceno, es determinado por las asociaciones íntimas dentro de la estructura persona y sociedad.

Calificar filiar - lira

La primera vez su deseo animó al mío
La última vez su deseo animó al mío
¿Alguna vez mi deseo animará?


        El especialista relató algunos casos de pacientes bipolares. Dijo: tengo uno que llevó la amante a la casa para presentarla a la señora como si fuera normal.
         La paciente no comentó nada en ese momento,  no sabía qué era "normal". Luego cavilando sobre el asunto ¿a qué presentaría su amante con su marido? ¿Dónde está la gracia? Además lo intentó y su marido dijo que no podía entrarle a Zizek ni al principio, ni en el medio ni al final.
         En la última cita el médico preguntó cómo iba la lectura de Zizek, que él mucho no le entendía al igual que a Lacan. La paciente le comentó una película que acababa de ver con Zizek de personaje al estilo Orson Wells. El médico anotó el sitio para verlo inmediatamente después.
         No quiso comentarle que ahora leía a Bobbio ¡Qué hombre! Se explaya en conceptos perimidos como el amor y encima el muy turro lo asocia a la política. Hace honor a su apellido. Sin embargo algo enamora de ese viejo y si Marenales tiene una pareja veintiséis años menor quizá pueda viajar a París que bien vale un amor ¿o era Roma?
         Últimamente algo oronda ronda la pregunta casi inevitable ¿cómo sería tener un amante, o dos, o bueno quien dice uno dice cinco? O sea, para qué lo tengan claro, someterlos a mis antojos. Porque me gusta dominar, cuánto más mejor. Es que en algo el litio ha disminuido la paranoia y sin miedo puedo frecuentar personas.
         Y las personas son como los libros. Una va conociéndoles el discurso, el estilo, la forma de ser, qué placer. Y me enamoro.
          Claro que tengo presente que el consultorio no es un confesionario de sentires. Pero a veces una está confundida. Así que a cerrar la boca, la boca, la boca.
        
 Sujeta, sujeto a experimentación.

"Los poetas, poetas caen y mueren a montones"

"Qué mundo loco no" dicen los jóvenes sabiamente.





1989_ "El reverso de la trama" _Tablas _Meseta y depresión del artista _Viaje sideral.

Dejarla ir, dejar la ir, deja ir, deja ir. Mente artística. A volar. Oh, o o o o.

         Cuando el alma está en tus manos. Papelitos volando(s). Mejor no ver. Sólo quisiera ser, parte de tí, pero ahora soy entera. Y ya deja de reír, reír, reír. Nadie muere de amor sólo suspira de dolor. 
Son solo subtítulos, no tengo tiempo de vida para desarrollarlos, vienen encadenados y los acento como taquígrafa, asiento ¿Y si paro moriré?
El muro nunca cayó ¿Quién derrumba un muro y cree que todo cambió? Sigue ahí, ahí, ahí. Contra él me di, me di, me di, una y otra vez queriendo desoir, queriendo ir  oh o o o o hasta el final para saber que el "reverso de la trama" estaba en mí.
Sólo tengo tiempo para al 1989 hasta el final. Reverso de la trama uo o o o o. Gracias

         Dolina sabe. El animal me mira de arriba abajo y sabe. Me siento, viene y apoya su quijada en mi rodilla mirándome a la cara. Andar con la casa encima. Caracol. Cuando el caracol recibe el viento huracanado vuela ¿Dónde cuelga el artista la instalación? ¿Sin taller dónde cambia su atuendo? ¿Existe el artista del engaño a sí mismo? ¿Cuáles son sus síntomas?¿Pueden leerse?¿Quién diagnóstica? Si Werther hubiese ido al psiquiatra y le hubiesen diagnosticado bipolaridad se habría salvado del suicidio. Ah, Wherter es papel y tinta y el suicidio es simbólico ¿Qué los médicos no saben? Las mujeres también eyaculamos. Oid, oid, oid, oid. Y repetid: estamos en 1989 y no tengo tiempo uo o más que de llegar hasta el final uo o  sin sexo un  alma piensa. Gracias

         Y no tiene nada de orgásmico el final, es verdad ahora también lo puedo asegurar uo o. Tampoco ahoga, apenas un picor de garganta, un frío, un grito o dos, alguna curva acelerada y vuelta al camino. Ya somos viejos. Como si el espíritu pudiese tener edad. Se cuentan los trapos sucios para llenar la lavadora que sólo carga cinco kilos uo o. Gracias

         Ya no tengo ni lugar do ir, do ir, do ir. Estamos en 1989 juntando las paredes. Y dios hizo al hombre a su semejanza. Y dios cedió una costilla de Adán para hacer a la mujer. El problema no es que el hombre se lo creyó, la mujer también se lo creyó. La "histérica" un constructo de Sigmund Freud original y producido por la meta ciencia psiquiátrica. Se equivocó la paloma. Siempre cagando fuera de lugar. Por eso la mujer no existe como bien aclaró Lacan  o Baudrillard tanto da.

         Para conocer una ética estética erótica de la mujer por sí misma, anarca, sería  bueno una lectura de Luce Irigaray. No es fácil leer, nunca lo fue, ni la comprensión. Pero basta una imagen de los labios finos y gruesos cubriendo el hueco. Porque no hay que olvidar la mujer posee tres pares de labios y todos se besan entre sí.


         Estamos en 1989, la lógica lo cambia, todo se mueve, espera la caída pero no conmueve. Entonces suspendida vuelve al queso, puro hueso a roer, roer, roer hasta que la muerte la separa. Gracias





Viene

pasó por el infiernO
casi la quedA
queronte se enamorÓ
pero nadie la creyÓ
prometido tesorO
larga muertE
eternidaD
ocurrió al primer vientO
sacó la ciclonadA
 por ello las cenizaS
van contra la turbonadA
y cuando caE
amontonadA
grasa carbonizadA
se siente aireadA
autoengañO
la primera lluviA
volvió la barrosA
consistenciA
cómo no resbalaR
la segunda lluviA
separó polvo Y
grasa pulidA
con el soL
secA
la otra veZ
volÓ
pero en pájarO
no se convirtiÓ
sombrA
entonces resbalÓ
por no quereR
muertE







De esa manera disociativa principia el bamboleo

 De mi mano a la tuya así tocamos la piel del árbol que nos anida. 

                 Con el nuevo amanecer las espirales se acercaron a la última lucecita. Venían a por más.
¿Habrá tiempo de contar lo sucedido? Mejor sería asentar lo que ocurre. 
                    Atrae este recomienzo ¿qué habrían sentido los autores de la primera encarnación? 
Por un lado obligados al recato, al bien decir, cuidado en el cómo, presentar los hechos sencillos pero con tono de acontecimiento.
                  La perdurabilidad, según parece, la da la repetición. Es un hecho vuelto a contar porque así es, se repite en el tiempo.
                    Si hubiese que describir la imagen del hombre en esos comienzos, fundar, quizá la noción de gigantes sea adecuada. Gigante en relación a lo que después hemos sido, nos hemos convertido; esmirriados, dijera mi abuela piel y hueso ella, peso mosca, y sabía de qué hablaba.
                     No están dadas las condiciones de relatar debidamente la crónica, los víveres son escasos y aunque no siento hambre la energía disminuye diariamente sin que el sueño la reponga.
                          Es necesario que continúe no porque me hallan designado relator sino porque no hay otra actividad.
                       Las incubadoras reciben el calor necesario y está previsto que vengan por ellas antes de la eclosión.

*   *   *

          “El que es paciente aguantará mientras sea necesario y al final su recompensa será la alegría. Mientras sea necesario, se quedará callado, y después muchos alabarán su inteligencia” 
“¿Quién puede contar las gotas del mar?”*

1 era apariencia, ­ lo inconmensurable
2 da apariencia:: ­ sabiduría, equivale a existencia, el saber viene dado, el lenguaje es anterior al ser
3 era apariencia: ­ restricción en el conocimiento y mental
4 ta apariencia: ­ temor, respeto, amor, creencia y obediencia ante el saber
5 ta apariencia:: ­ sabiduría, amor y reverencia proporcionan paz, salud, satisfacción, larga vida, sin ira y alejamiento de las faltas
6 ta apariencia ­ paciencia, callar, fidelidad, humildad, alegría.

                    Y no escribió Bradbury acaso: “Y no escribió Blake acaso: 
Aquel que duda de lo que ve,
nunca creerá, hagas lo que hagas.
Si el sol y la luna dudaran
desaparecerían inmediatamente.”

                    La ciencia ficción coloca en un fuera de lugar , por eso hace sentir en un sitio familiar.

*  *  *

               ¿Cuando una mujer y un hombre quedan solos el único tema por hablar es sobre enfermedad, cansancio o el presupuesto que no terminaron de cerrar? Así no hay quien aguante. No se trata de rounds ¿o sí? Cada conversación comienza con una pregunta que lleva a otra interrogante ¿Y a quién interrogan?
                      El hombre en la duda piensa:¿qué va ha saber ésta ni siquiera se lo plantea? Le gusta armar el lío pero después pide ayuda para desenredar el rollo. Y no larga prenda, no cede ni un centímetro. Todo como ella dispone, ni que uno fuera perrito faldero.
                    Y el hombre a más de cansado con razón, enfermo por constitución y que el presupuesto no le alcanza para los gustos de la mujer ¿a qué está al fin y al cabo sobre este suelo maldito sin dios? Ni el consuelo de una increíble creencia le queda, consuelo de idiotas que no lo incluye ¿a dónde descascararse el alma que no tiene?
                     Pero ella sí la tiene, está viva, despierta, con sueños, avivada de más, no hay con qué darle ni con qué colmarla. La maldita se chupa la energía de ambos y sigue sin contestar una sola pregunta. Pero qué se yo cómo seguir una conversación dónde nunca hubo un tema en común más allá del trabajo, las vacaciones, la mudanza, la vuelta al trabajo, la oficina, los empleados, los hijos y los padres, la familia, la falta de amigos, la falta de tiempo para conversar ¿de qué?

*   *   *

Etología

¿Qué clase de bicho es? ¿Quién toma esa actitud? ¿Quién reacciona de esa manera?

No voy a decir que no conozca toda clase de bichos. Pero éste en lugar de pegarse a la luz revolotea bien lejos. Como si hubiese probado el fuego. El que se quema con aceite hirviendo no fríe más.
La mariposa no puede dejar de revolotear y a las cansadas termina pegada a la lamparita en una fusión mortal. Pero este bicho no vuela alrededor. Va hacia la lámpara da una vuelta y se aleja a la sombra. Toma distancia, un respiro, vuelve, caza  algún mosquito y se aleja de nuevo.
Nunca entenderé esa comparancia entre comportamiento animal y comportamiento humano. ¿Qué culpa tienen los bichos? No saben del ensayo y error, tiempo, equivocaciones y aciertos, consecuencias, mal de amores ni de  bienes.
¿Por qué alguien tiene que pensarlo? Entonces ¿cuando hablamos, sin querer ladrar, ni echar flit, estamos funcionando alrededor de lo que no somos?

* * *

Endémico/ca - adj. Rel. a la endemia.|| Se aplica a acontecimientos, hechos, males, etc. que acontecen habitualmente en una zona. Endemia - (voz griega de demos “pueblo”) Proceso patológico permanente en una zona geográfica; generalmente infeccioso, pero no siempre (bocio, pelagna, etc). Endemismo - Especie u otra categoría taxonómica cualquiera, de planta o animal, cuya área de distribución es limitada y se circunscribe a una zona. (DRAE, 1990)

Endémico/ca: mico/ca - Edén, comica/o - dé - en, endemo - ico - ca, demonia - me - cocina, meca - di - coné, dame -cien - oc, de - cinco -ame , amen - ceo - cid, in - comed- cea, comen - idea - c, coma - idee - cn, cena - ideo- mc, cine - da - cemo, docena - ci - me, ideo - ceno - nc, no - media - cce, comedia - ecn, cacemo - iden.

* * *

La palabra que se repite
la sílaba que la designa
la línea que la contiene
El discurso amañado
la escritura contemplada
el relato seguido
Y otra vez la palabra atrae
así impone lo continuo
Por algo sabe la palabra
que aún desconstruída
no dejará de ser la palabra







*  La Biblia de Estudio. Dios habla hoy. Sociedades Bíblicas Unidas. Eclesiástico 1.2 “¿Quién puede contar los granos de la arena del mar, las gotas de lluvia, o los días de la eternidad?”, 1.23-24.
** "Las maquinarias de la alegría", Ray Bradbury, 1949
Clara
        Algún dieciséis el alma le volvió al cuerpo. Y quiso creer que algo se aclaraba. O al menos se planteó no ser una cáscara vacía con patas. Sí la nuez puede darse ese lujo, dejar de ser, pero su huella permanece en la concavidad. Alguna otra cosa tiene esa propiedad pero la que recuerda, precisamente, es el calamar. Sacas la pluma, entera de ser posible, y el canal permanece. Quizá la próxima en lugar de cortarlo por el canículo lo deje entero, para rellenar. Acaba de comer. Quedó insatisfecho. Porque no cocinó. Calentó algo rápido. Comida chatarra. Como quien dice comida basura.
        Y otra vez toma las piedrecitas, conchitas, un pedazo de ágata lila y blanca del pote. Oh dios, qué necesidad de tocar a cada una, existencia en el estar. Lo admirable es la comprensión, comprimido que puede apreciar en las vetas, colores, formas. Aunque no conozca la nieve puede creer en las diferentes formas de los cristales. Proyección de la experiencia. Generaliza lo evidente. Claro. Si pudiese deducir cada encrucijada anímica con esa sencillez, aclararía tanto.
Oscura
        Es una diferencia de tono. Según la percepción representan opuestos. En estos momentos es como pasar a través de un canal, tubo, pasaje sin transparencia. Los laterales opacos separan de la gente. Un camino conocido, siempre igual que permite ver el suelo. No hay mañana. Repetición de hoy. Lo peor es el miedo sin a qué tenerle miedo. Ese ancestral aumento del cuidado a cada paso. Se acaba la risa. Preguntan por la falta de palabra y la seriedad del asunto. Y si la risa escapa, la reprobación continúa el duelo ¿Quién murió?
        Selecciona catorce piedras. Dos montones iguales. Los toma con las manos por separado. Sacude y vuelca sobre la hoja. Deshecha las piedras lisas que resbalan por la hoja. Vuelve a tirar las restantes. Siete con la mano izquierda, tres con la diestra a la misma vez. Deshecha la fusiforme que se le escapa al sacudir entre los dedos, otra cae al suelo sin verla. Mira las ocho restantes, cuatro coinciden en el color caramelo, las otras son granito rosado, mármol y basamento marrón. Sacude, tira, cuatro en línea horizontal, tres en línea vertical bajo la tercera contando desde la izquierda. Sacude y tira. Nada. Traza una línea vertical dividiendo la hoja. Sacude y tira. Tres a un lado del eje, cuatro al otro. Sacude y tira. Cuatro a la izquierda, tres a la derecha. Sacude y tira. Cuatro a la izquierda, dos sobre el eje, una a la derecha ¿Qué está pasando aquí?
        Recién observaba, tocaba, disfrutaba de las diferencias ¿Qué es este ejercicio voluntario del azar en las caídas? ¿Qué quiere probar? ¿A qué se expone? ¿Por qué se expone? ¿Quién está expuesto? En la oscuridad no puede ver.
        Hoy es dieciséis. Está claro. Afuera el sol hace rato salió. Toma del pote las piedrecitas. Las  irregulares le resultan atractivas. Pequeñas marcas distintivas de golpes, rayas, agujeros, depresiones, picaduras. Las junta y se apoyan entre sí, sus líneas irregulares parecen compensarse. Las toma de vuelta, aprieta en la palma, las deposita suavemente sobre la hoja y cinco quedan unidas. Deposita todas juntas formando un círculo, mira creyendo que están unidas. Visto desde arriba una o dos permanecen separadas.





   Diferentes

   Comienzo por la negatividad. Negándome a mí, negándote a ti. Esa negación que rinde tanto. Si tuviera que elegir un lugar, fuera de lo que conozco, empezaría por describir calles, plazas, avenidas, deltas, ríos, maremágnum de personas como hormigas locas. Porque fuera de aquí todo es más grande, más amplio, mayor cantidad, más movimiento, más extraño y familiar a la vez. De las pocas veces que he salido hubo una que me marcó, particularmente, y generé un texto sobre espejos. Si encuentro las líneas más adelante las transcribo.
     Si tuviera que elegir un tiempo es más difícil. Por cuestión de creencia niego el tiempo. Otra negación que rinde. Sin tiempo, sin memoria, sin cuerpo queda el aquí y ahora, tiempo presente. Y encima sin contingencias. ¿Cómo escribir si niego el acceso a lo que no sé?
     Embretada, ésta sensación la conozco, sé que significa deletreándola, separándola en sílabas. Em portugués, en español, brete, ja, así estoy. En un brete.
     Y me duermo porque si algo me ocurre con la escritura es que me forma. Pero si lo que tomo es conocido, transitado, visto, la forma permanece igual. No es que cambie mucho negando lo conocido pero me da aires de superación.
     Bueno, pecho al hecho, cuarta negación ningún neologismo. Acá si no tengo problema alguno. Considero todo inventado y el idioma que uso tiene un arcón considerable. Lo máximo es que permite cambiarle el sentido a las mismas palabras y obliga a aceptar los dos polos. Arréglatelas, a ver qué haces ante el positivo y negativo; en ocasiones se anulan, se atraen, se repelen, se convierten y se conectan. Ahí olvidé la primera y segunda negación.
    ¿Y el cuento? Mientras despejo el espacio, para describirlo, de piedras, caracoles de agua, pequeñas piezas de ágatas depositadas en un recipiente con arena que tapa más piedras y caracoles. 
Pequeñas valvas en abanico de estrías acanaladas que acompañan al ser desde que la recolección principió a ser un fetiche. Y uso fetiche porque la aprendí esta mañana. Todo es fetiche te escuché decir y como buena oyente no me opuse ni externa ni internamente. ¿Cómo hacerlo cuando no sé? Estabas refiriéndote a la relación, al vínculo, intercambio entre personas a través del objeto. Logré comprender en objeto tanto al otro, como a la cosa, como a la idea. Pero además ese intercambio, establecido a través de la mercancía, fuese tal cual el ser primitivo establecía, establece con las piedras, caracoles, valvas, viento, dulce, lluvia, sol. O sea ese culto en que apoyo creencias sigue intacto. Me muevo porque invoco un otro depositario de mi fe, de mi amor, de mis necesidades.


     Transcurriendo la mañana sin tiempo, un sonido especial, silbido airoso, acompaña la rutina. Una madre y una niña comparten el pequeño espacio del hogar. Una heladera General Eléctric verde, una cocina de azulejo blanco, un calentador de bronce brillante que la madre bombea, una mesa cuadrada forrada con hule de líneas cuadriculadas rojas, verdes y blancas, tres sillas de cármica roja y una taza de leche a medias tomada. La niña hace arcadas con cada trago. Se obliga a tomar la bebida espesa, espumosa, blanca y dulce sin gustarle.

      Principio lítico

      Habría ido de haber sabido que estarías esperando como una columna, junto al tronco del árbol, no un alcornoque, corcho papanatas ni un borracho, palo multiforme, no, firme, incólume, pétreo casi ¿ya dije firme? Igual afirmo que si hubiese ido y estado junto a ti, dulce mango de paraguas, ¿cómo se llama ese dulce con forma de palo de sombrilla, así torneado de blanco, verde y rojo? bueno, sí más adelante vendrá, sólo el nombre; aunque en realidad no quiero nombrarlo porque si hubiera recordado que cuando amé, amé sin distinción, a cada uno le hallé algo por qué amar, pero
olvidé.
      De haber sabido que el olvido era a propósito para acumular, dentro de esa posibilidad que da la economía, el amor dirigido a un solo ser, luego a otro y otro y cómo repartir lo que no tiene 
comienzo ni fin. De haber sabido la naturaleza económica del amor, sin fin,acumulativo, egocéntrico, pendenciero, inobjetivo, amoral, extensivo, coercitivo, lo hubiese olvidado para seguir amando. Pero no supe donde has estado, ni porque amo, ni porque olvido.
       Flor de cuento quise dar, de alguna manera intuida. Cuentera joven en busca de un alma amorosa que retenga ensimismada creyendo en la entrega.

       Si la educación hubiese asumido el transcurso de la Realidad, habría incluido un capítulo que podría intitularse Estudio de la Ilusión, para después olvidarlo. Mencionaría al amor, equiparándolo por ejemplo, a la noción de mercancía a partir de Marx y plantearía la tesis del vínculo entre objetos a través de personas como fetichismo. De acceder al texto podríamos dar lectura a la siguiente antítesis: ¨Platón dice que hay en el impulso amoroso un germen de universal. La experiencia amorosa es un impulso hacia algo que él llama la Idea. Así, incluso cuando estoy mirando un cuerpo bello, lo quiera o no, estoy en camino hacia la idea de lo Bello. Yo pienso - completamente diferente, naturalmente - en la misma dirección, es decir: que en el amor está la experiencia del pasaje posible de la pura singularidad de la casualidad a un elemento que tiene valor universal. Como punto de partida, algo que, en sí mismo, solo es un encuentro, casi nada, aprendemos que podemos experimentar el mundo a partir de la diferencia y ya no solamente de la identidad. E incluso podemos afrontar ciertas pruebas, aceptar sufrir por ello. Ahora bien, en el mundo actual, la convicción de que cada uno sigue únicamente su propio interés es muy común. El amor niega esto. Si no se lo concibe como el simple intercambio de ventajas recíprocas, o si no es calculado largamente por anticipado como una inversión rentable, el amor es verdaderamente confiar en la casualidad. Nos lleva a los parajes de una experiencia fundamental como es la diferencia y, en el fondo, a la idea de que el mundo puede experimentarse desde el punto de vista de la diferencia. En esto tiene validez universal, es una experiencia personal de la universalidad posible y es filosóficamente esencial, como Platón intuyó, en efecto."1
      Y no puedo dejar a un lado el vínculo fetiche donde cada piedra ágata, caracol de río, concha marina arriba de la repisa se convierte en un icono que me inspira. Y no es por sacarle pelos al gato, ni disminuir asunto peliagudo, ni hacer fríos cálculos, ni defenderme del ánimo enamorado, pero sí, algo de eso deseo.
      De lo que sí, de haber sabido, estoy segura habría estado junto a ti desde el final de los tiempos. Meciéndonos, como un cuenco, en una barcarola, como en el ensueño de una ciudad para armar. Y de haber sido, seguiría la historia, fundaría un río, imaginaría como hacer el amor.



 Contaría al arribar                                                                     
 un muelle, muralla en roca                             
dos luminarias en bastón dulce 
de ilusión recordada.

Movería al cielo lila
atravesando nubes rizadas
sobre alfombra topacio
verde desperecerse

Arrimaría vela
soltaría ola
miraría sin ver mañana
en que incauta recordaría





1 Alain Badiou, Nicolas Troung, Elogio del amor.
“Rimbaud afirma que hay que reinvertar el amor ¿ por qué razones?
¿El origen de su propio interés por esta pregunta no está contenido en el gesto inaugural de 
Platón, que hace del amor uno de los modos de acceso a la Idea?”