He asumido la lectura del libro de un conocido que se presentó a un concurso de cuentos por correo del Espacio Mixtura y ganó en la selección de cuentos.

Marcos Ibarra es un pintor de óleo, tinta, acuarela, buen dibujante y ya premiado en estas vicisitudes de la escritura. Prueba de ello son “Los mutantes” una serie de comics referidos a la cultura, idiosincracia, política en apretada síntesis y juegos de palabras.
En “De las aventuras de Germán Villemel. Experto en fenómenos paranormales” (editora: yauguru) cada relato corto está unido por el mismo personaje y son de finales sin finalizar. De los casos que se le presentan al experto ninguno queda resuelto. Además de esa particular constancia no hay en los relatos algo llamativo en demasía que me entretenga en los primeros tres cuentos. El fraseo corto y accesible se presenta con sencillez contrastando la complejidad de los asuntos que trata, ninguno creíble.
Su autor reconoce que el personaje lo persigue y ante la insistencia él redacta cada aventura lo más fiel posible.
Vuelvo a repetir la resolución de los cuentos quedan en el aire, se consumen en una combustión marrón sin ninguna energía concomitante tal como en el cuarto cuento “En perspectiva”. Donde una crítica a Emiliano Cotelo se desplaza suave a una nada como el soñar despierto.
A la mitad del libro encuentro el ritmo y me alío al experto para visorizar, aún sin tener el Pranascopio, unos finales que se van cerrando en una clase de filosofía tendenciosa. Ahora sí me gusta. Una miga ideológica asoma.
“...En mi Pranascopio, la luz violeta que indica la presencia de una energía de carácter divino o sobrehumano, se encendió inmediatamente. Nunca pensé que esa luz se habría de encender alguna vez y nadie lo pensó jamás; su inclusión ... era solamente para representar un estado posible de lo imposible, casi como una broma de buen gusto entre los expertos en fenómenos paranormales...” pág.46
Hay que tener en cuenta que Marcos pertenece a la siguiente generación de los desaparecidos así que la sola mención de un grupo “Encontrados a sí mismos” resalta la condición necesaria de lo posible en lo imposible. (pág. 47)
Ahora prosigo la lectura más a gusto.



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