¿Qué pasa al estar?
"El placer del texto no es forzosamente un placer de tipo triunfante, heroico, musculoso. Ninguna necesidad de cimbrearse. Mi placer puede tomar muy bien la forma de una deriva...
otro nombre de la deriva sería lo Intratable - o incluso la Necedad.
Sin embargo, si se la alcanzara, decir la deriva sería hoy un discurso suicida."
Roland Barthes, El placer del texto.
Tomó la llave para abrir la puerta de la azotea. Lo primero que notó fue la fuerte brisa golpeando los alambres cargados de ropa puesta a secar. Recogió una blusa y pensó, la zambullida la dejo para otro día. No es que sintió temor o se arrepintió sino que la idea la había abandonado para cuando llegó arriba. Sería cuestión de volverla a pensar, concluyó, una vez estuvo de vuelta y comprobó que la blusa no le pertenecía.
En el ínterin del tramo de la escalera, del tramo del corredor, pensó que era de mal gusto tirarse porque sí nomás y precisamente ahora que cada uno estaba ocupado en hacer o por hacer algo. Sí, la impresión del golpe, un cuerpo cayendo, el enchastre que obligadamente alguien limpiaría, el grito que sin duda emitiría, la sorpresa de la imprudencia en propios y ajenos. Una retahíla convenciéndose de que hoy no era buen día para pegarse un clavado desde la azotea al patio del edificio contiguo.
Más o menos en la época en que descubrió que era adicta a las voces, sin imágenes y se contuvo de apagar la radio. También, en esa época, se percató de lo mínimo necesario en el quehacer para que un hogar se mantuviera con la misma cantidad de mugre; solamente, a veces, depreciada por el moho.
Así cualquiera se crea un mundo paralelo, se aliena o se separa de la realidad. Un poco de imaginación y las cosas pasaban del peor estado al mejor estado posible del momento y de la materia. Así una mancha de humedad podía adquirir la sobredimensión de una impresión abstracta, expresionista, en el mejor de los mundos. Bastaba con sacarle una foto y subirla al blog.
¿Por qué el estado general de las cosas variaba entre un punto, extremo, de orden y limpieza y otro punto de desorganización, acumulación y suciedad? ¿Qué llevaba a unos mantener sus cosas pulcras y a dejar acumular polvo con su correspondiente moho a los otros? ¿Quiénes lograban un punto de equilibrio entre ambos estados?
Quizá el planteo con las cosas tenía replica en las emociones y estados mentales.
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