Han pasado más de sesenta
años.
Mientras el relato se
vuelve una constante de seguridades.
Una noche llegó, yo
estaba con Rula, Felipe y Juancito, los más chicos estaban a mi cuidado. Mamá
cosía en lo de tía Eulogia. Ayudaba y se entretenía, además le debía muchos
favores.
Golpeó en la puerta del
fondo.
- Abrí, gurisa.
Contesté - Ya abro y
corrí a la puerta del frente. Todavía no sé cómo atiné a decir y hacer otra
cosa. Logré pasar la cerca y salí corriendo a la comisaría. Mandaron un agente
a casa y otro a llamar al comisario. Yo fui a buscar a mamá.
Han pasado más de sesenta
años.
- No sé de dónde saqué
fuerzas y anduve así por las casas, qué ánimo se me presentó para engañarlo,
desobedecerlo. Mamá no me había hablado, hace esto o hace aquello. Pero yo
estaba cuando el comisario le dijo a mamá que si volvía por casa mandara a
alguno de nosotros para avisar. Y tampoco mamá dijo una palabra sobre lo que
pasó.
Han pasado más de sesenta
años.
Cuando pregunto el nombre
y oficio del padre ella está preparada para mencionarlo y contar detalles de su
trabajo, relacionamiento con los trabajadores y algo de su vida posterior a la
separación de la madre.
- Fuimos a buscarlo por
la firma para poder casarme y no lo encontramos. Mamá se ofendió porque la
firma de ella no alcanzaba. Sus días finales fueron
en un rancho que él mismo se construyó y una hermana lo cuidaba.
Han pasado más de sesenta
años.
Mientras hace el relato
de la escapada de la casa la respiración se le agita. Se le eriza la piel y
mueve las manos. El tono de voz es seguro, sin dudar lo que pasó teniendo poco
más que una década de vida. Toda su vida ha sido tomar decisiones y hacer. Se
asombra que no tiene sentimientos hacia el recuerdo del padre.
Partículas
Somos materia y energía
moviéndonos a una velocidad x, mediante una fórmula ψ
(psi) que nos incita y condiciona a ser armoniosos o interferir de modo
crítico.
Vínculo
Ella habló a media voz.
La distancia no permitía que fuese oída por él.
Él se acercó, colocándose
bajo la barbilla de ella.
- No te escuché, podrías
repetirlo.
- Eh, dije; ¿si la
aproximación entre objeto real y objeto imaginario no implica además algún
referente fantasma?
- Sí, es posible.
Tomó el libro y lo
depositó en el escalón, desprendió el asa del bolso del hombro y lo colocó
sobre el libro. Tomó los brazos de ella llevándolos a su cuello y la rodeó por la
cintura. Percibió un temblor sin tensión. Durante el abrazo permanecieron en
silencio.
- No pretendas
interpretar todo. Sabes intuitivamente que el remanente de lo que no decimos lo
podemos interpretar para el carajo.
- Entonces el ejemplo
anterior es parte de la interpretación.
- Sí, si así lo deseas.
Ella toma sus cosas, da
vuelta y sube. Desde arriba de la escalera se vuelve. Él permanece en el mismo
lugar.
- Es más, más de un
fantasma. Tras cada objeto-sujeto en la relación cada uno aporta los propios fantasmas.
- Pone los fantasmas que
quieras. La relación, tal como lo vimos es la que se repite. Reconoces los vínculos primarios y seguís adelante.
- Chau.
- Chau.
Sigue por el pasillo,
desciende la escalera, abre la puerta. En la vereda respira y camina hacia la
parada.
Se acerca al escritorio y
guarda la carpeta .Sale de la habitación hacia el baño. Se lava las manos, se
mira al espejo. Se lava la cara y dice, tengo que llamar a mi hija, mientras se
seca.
Sube al ómnibus pide
común, alguien le cede el asiento. Saca la agenda y anota: Hay un trauma
original, real o imaginario, y siempre estamos restañando ese trauma.
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